Nunca te olvidaremos Flavio.

Ch. Zampanzar Prince Polo

(Flavio)

20/05/2012 – 10/12/2018

 

Despedirnos de ti parece imposible. No podemos decirte adiós, así que te damos las gracias.

Gracias por estos seis años en los que has conseguido llenarnos el alma entera. Gracias por enseñarnos el camino del amor de la mejor manera posible. Gracias por tu eterno movimiento de rabo y esos ojos que se achinaban de felicidad. Gracias por ser tú, único y genuino, apretando con tu boca en ese abrazo que era tan tuyo. Gracias por darnos la confianza infinita y por seguirnos hasta el fin del mundo con tu inocencia y verdad.

¿Recuerdas el día que llegaste? Eras un cachorro medio asustado que nos miraba con esos dos luceros curiosos. Era el mes de Agosto, el sol abrasaba en la calurosa Córdoba y con tus patitas suaves y blanditas te resultaba difícil andar sobre el suelo caliente. Ese recuerdo perduró en ti por siempre, porque aún en la edad adulta, siempre que el sol se reflejaba en el suelo, caminabas como si el asfalto estuviera hecho de brasas, así fuera pleno invierno.

Tu vida ha estado llena de luz, solo puedo recordar momentos colmados de amor, besos, abrazos, juegos y caricias. Puedo afirmar que has sido feliz y escribir eso, es lo que más me llena. Lo tuviste todo de nosotras al igual que nosotras tuvimos todo de ti y eso perdurará por siempre.

Tu partida ha sido tan repentina que aún nos parece mentira y podríamos desahogar aquí toda la pena, llorar un río infinito y derramar la angustia que nos envuelve, pero sabemos que eso no es lo que tú querrías. Si algo te caracterizó fue esa eterna felicidad, esa alegría que te rodeaba siempre y que era capaz de hacer sacar una sonrisa a cualquiera en el día más gris.

Está de más decir cuánto te quisimos, cuanto te queremos aún y cómo lo seguiremos haciendo por siempre, porque si algo sé es que siempre vivirás dentro de nuestras almas, haciendo perdurar tu presencia en el infinito.

Si hay algo que consuela nuestras almas es pensar en lo supremo, en esa gran lección de vida que nosotros, como seres supuestamente racionales no llegamos a entender. Te marchas cuando hace solo dos meses que Sophie nos dejó y nos negamos a pensar que es casualidad, todos sabemos cuánto sentiste su marcha, eráis almas gemelas. Crecisteis juntos y para nadie era un secreto lo que ella era para ti. Queremos pensar que elegiste irte tras ella y eso, aunque nos duela, debemos respetarlo.

Álex, ese pequeño humano al que tanto querías, te sigue llamando cada día, buscando con su vocecita de bebé en cada esquina de la casa a su amigo “Aio”. No estás, pero de alguna manera sigues llenándolo todo y nos encargaremos de que seas eterno, de que Álex sepa quién fuiste y de qué manera calaste hondo en nuestras vidas.

Amigo, compañero, fiel cómplice de cada instante. Jamás podremos olvidarte, así pasen cien años nuestro Olimpo llevará tu recuerdo eterno, porque sin ti sería imposible concebirlo. Te llevas tanto como dejaste y de alguna manera tenemos la certeza de que nada volverá a ser igual.

Te queremos, gran amor de nuestras vidas.

Descansa en paz.

 

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